EL EXTRAÑO PROBLEMA

Pensamientos, historias, visiones…


EL BLOG

Estoy un poco silencioso

Cierro los ojos y pienso en esos detalles, anoto en el celular a la rápida, cuando voy en el trufi, cuando camino y me tengo que detener para que no me atropellen, cuando espero a M., A veces surgen las ideas, la complementación, el detalle debajo del cliché. Hoy escribo porque en este momento tengo este tiempo, pero sé que lo estoy gastando de otro lado, debo hacer trámites, debo ir a casa, debo volver a venir y hacer llamadas, eso de lo que recuerdo. Y recuerdo también que las historias viven en mi mente.

Pensativo

Ya muero de ganas de pasar al capítulo 1, imprimí el borrador en papel, para poder leerlo mejor cuando vaya en el trufi o no tenga nada que hacer, es una percepción mía, pero pienso que leer en la computadora es un asco, y peor aún en el celular, una mierda.

Mirar a la Luna

Cruza el pasillo en la oscuridad. Son más de las doce, sus ojos casi están cerrados, su mente se divide entre su idea de dormir, tranquilo y feliz, y el sueño previo que tuvo, mientras dormitaba. Cruza rápido confiando en que no hay nada ruidoso en el suelo con lo que se pueda tropezar. Unas cuantas cosas más, lavarse los dientes, apagar la luz de su cuarto, apagar todo, dormir. Dormir, por fin.

Algo sobre La Nostalgia

Clara muestra de ambiguamente todo: ahora no hay ni viento, ni tarde que mira nada. Son dos semanas sin una gota de sangre en letras, y este breve momento es un tremendo descuido, un accidente peligroso donde me alejo de «lo que debería estar haciendo».

Mientras M llega

45 minutos, 40. A veces no sé qué hacer con tanto tiempo, a veces pasa tan de prisa que me asusta. Da tanto miedo a veces que yo, pobre niño que aún juega en la fantasía de su cabeza, me escondo debajo de mis frazadas y edredones.

Preguntas

Las pienso, eso sí, como uno de esos maniáticos, mi cabeza da vueltas y vueltas alrededor de un montón de ideas que no tienen conexión entre sí, o tal vez la tienen, aún no lo sé.

El tiempo

Nieve, una caminata eterna en la nieve, hasta el final, hasta que se acaban los créditos.

Resiste

Vaya, muchacho, tienes que organizarte mejor. El extraño problema tiene unas tres revisiones y varios duplicados. Pedazos de Cómo llegamos a esto están repartidos entre Los barrotes de la puerta negra y Café que refleja la luna. Hay miles de trocitos anteriores a El extraño problema desordenado la vida en cada carpeta que reviso. Ahí es donde decido apagar la luz de una vez.

Azul gris sobre la pared

Pienso en la ciudad Laberinto, al viajero encontrando un lugar secreto, lleno de árboles con hojas rojas, en medio de pequeños estanques que brillan. Será el largo pasillo de árboles que dibuje en mis mapas hace dos años? Qué tiene de especial ese pasillo? Mis primeros recuerdos sobre ese pedacito de historia hablan de un pasaje a una isla extraña, un barco que sale por las noches. Quizá es la última vez que hace ese recorrido, no sabe que al amanecer el mundo se va a terminar. Pero el barquero mantiene su promesa obsesiva, hace su rutina por miles de años, no va a cambiar en el umbral de la destrucción.

Sobre la violencia

Mientras hago tiempo ahí me topo con un cartel que me llama la atención un poco más que el resto de cosas desplegadas y revueltas, el violentómetro, una escala de diferentes muestras de violencia que puede hacerse visible en la pareja, desde violencia leve que sin duda alguna ni posibilidad de equívoco va a ir en aumento, pasando por violencia dura, y finalmente llegando a la violencia crítica en donde la vida y la salud de la mujer está en serio peligro.

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