Desconocida, algún día…

Viajar. La desconocida repite en silencio la cábala de todos los días, nuevos rostros, nuevos amores, nuevos recuerdos. Algún día, lejos, un viaje en una montaña en el cielo, las nubes por debajo de lo cristalino, un mundo entero con sus estrellas y eclipses. Algún día, y da otro paso y otro. Se detiene, se queda fría, pronuncia un suspiro culpable.

Tentación de caer, un pequeño asomarse a ver el abismo y sentir los latidos.
Sin nombre, recuerdos en blanco y negro cuando es de noche, cuando hace frío, cuando llueve, cuando la acompaña una copa de vino y decide caminar sin un camino exacto.

Viajar. La desconocida repite en silencio la cábala de todos los días, nuevos rostros, nuevos amores, nuevos recuerdos. Algún día, lejos, un viaje en una montaña en el cielo, las nubes por debajo de lo cristalino, un mundo entero con sus estrellas y eclipses. Algún día, y da otro paso y otro. Se detiene, se queda fría, pronuncia un suspiro culpable. Algún día, cuando no busque desesperadamente fotos para romper y reconstruir obsesivamente, cuando sus ojos hayan sanado. Reza y mira abstraida hacia el fondo de la luz, lanza pensamientos al universo que le rodea, acaricia su propia mejilla, ofrece un beso a un extraño que la toma de la mano por casualidad.

Quiere viajar y pierde otro día con su sol y su luna. Donde no haya nada, donde sea un inicio libre de prejuicios y sombras entre las personas, cualquier lugar que sea lejos, cualquier lugar donde no resuene en su mente el pasado como un eco en un pasillo sin salida.
Ojos quebrados que se cierran y se transforman y buscan la más mínima distracción para comenzar el día.
Día uno, conversaciones aleatorias, sueños aleatorios. Despierta tarde y quiere contar sus sueños. Balbucea las palabras a personas alternativas, opciones posibles, alguien, alguien que vea en los sueños algo más que cosas sin sentido.

Nada. Besos vacíos. Voces que duelen. Sin lágrimas, sin ninguna lágrima, pensar en que no hay lágrimas, pensar en lágrimas que caen sin caer, en silencio, sin que nadie las escuche o se detenga a sentirlas. Odio, amor, odio eterno, amor como cielo que se rompe, odio como canciones que se repiten mil veces, odio como asfixia, odio como cartas incendiadas, odio como deseos infinitos de venganza… olvido, mirada extraña y cavilaciones eternas. Cigarro inexistente en la mano, botella fría en un bar extraño en una ciudad ajena. Pasos en la oscuridad, estrellas nocturnas, deseos confesados en silencio, contradicciones, lágrimas que caen por fin. Extraña sensación en la garganta, en el pecho, en el día, en los labios. Recitar palabras, declaraciones definitivas parecidas al agua, a la arena del desierto en una tormenta.

Arena. Las olas terminan por llevarse el castillo.

Escrito por EM Rodríguez

La música es un homenaje a Undertale. No soy el autor…
  • Estoy un poco silencioso
    Cierro los ojos y pienso en esos detalles, anoto en el celular a la rápida, cuando voy en el trufi, cuando camino y me tengo que detener para que no me atropellen, cuando espero a M., A veces surgen las ideas, la complementación, el detalle debajo del cliché. Hoy escribo porque en este momento tengo este tiempo, pero sé que lo estoy gastando de otro lado, debo hacer trámites, debo ir a casa, debo volver a venir y hacer llamadas, eso de lo que recuerdo. Y recuerdo también que las historias viven en mi mente.
  • Pensativo
    Ya muero de ganas de pasar al capítulo 1, imprimí el borrador en papel, para poder leerlo mejor cuando vaya en el trufi o no tenga nada que hacer, es una percepción mía, pero pienso que leer en la computadora es un asco, y peor aún en el celular, una mierda.
  • Mirar a la Luna
    Cruza el pasillo en la oscuridad. Son más de las doce, sus ojos casi están cerrados, su mente se divide entre su idea de dormir, tranquilo y feliz, y el sueño previo que tuvo, mientras dormitaba. Cruza rápido confiando en que no hay nada ruidoso en el suelo con lo que se pueda tropezar. Unas cuantas cosas más, lavarse los dientes, apagar la luz de su cuarto, apagar todo, dormir. Dormir, por fin.
  • Algo sobre La Nostalgia
    Clara muestra de ambiguamente todo: ahora no hay ni viento, ni tarde que mira nada. Son dos semanas sin una gota de sangre en letras, y este breve momento es un tremendo descuido, un accidente peligroso donde me alejo de «lo que debería estar haciendo».
  • Mientras M llega
    45 minutos, 40. A veces no sé qué hacer con tanto tiempo, a veces pasa tan de prisa que me asusta. Da tanto miedo a veces que yo, pobre niño que aún juega en la fantasía de su cabeza, me escondo debajo de mis frazadas y edredones.

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