Microbus: It´s my life

Mie, Abr 15, 2009

Escrito por: Rubén Alvarez- quien ha escrito 34 notas en Ciudad Laberinto.
Periodista. Reportero fundador de La Jornada y corresponsal en Washington. Ha sido directivo de Notimex, El Universal, El Economista, W Radio, elfoco.com y elsitio.com. Es co autor de La Guerra sin Censura.

Agaaaaarrensen

A todo vapor

Salgo del taller mecánico donde dejé el Pointer (¡maldito! no sirve la caja de velocidades y además se lo llevó la grúa en esta Semana Santa, lo que es otra historia que ya les contaré), cruzo ese pedazo de Bagdad que es Patriotismo y me subo a un microbús. Entonces empieza la fiesta.

De veras que las autoridades de la Secretaría de Transportes y Vialidad no se suben a estos vehículos o de plano es muy importante el caudal de votos que estos conductores y sus familias les significan, como para que les importe un pepino las condiciones en que circulan.

Los asientos son una tabla apenas revestida con una franela negra con la que seguramente limpian las bujías. Los neumáticos, lisos. Los tubos para sujetarse, inexistentes. ¿Limpieza interior?, sin bromas, por favor…

I just wanna live while I´m alive

I just wanna live while I´m alive

Y lo mejor: el chofer. Camiseta negra, pantalones azules de rayón, lentes oscuros que le cubren media cara, peinado a rape y con brillantina, que no deja de moverse al ritmo de Bon Jovi que a todo volumen grita:

“It´s my life / it’s now or never / I ain’t gonna live for ever / I just wanna live while I’m alive…”

Serpenteando por los tres carriles que nos dejó Marcelo Ebrard en Patriotismo, el conductor opera el tablero de controles como si tuviera diez manos: para mover el botoncito que acciona el “tuit - tuit” con el que obligadamente se le debe dar paso, para accionar las luces que indican a los posibles pasajeros que hay lugar adentro (unos encima de otros), para abrir la puerta delantera, para abrir la puerta trasera, para encender la iluminación (muy deficiente) en el interior, para accionar el volumen del radio que va para arriba y luego para abajo según Bon Jovi lo indique, para recibir los 3 pesos y 50 centavos de la tarifa, para juguetear con monedas de 50 centavos entre semáforo y semáforo, para detener a un pasajaro que quierde descender por la puerta delantera -”hágame favor de bajar por atrás, joven, no me vayan a multar”, le dice-, para mentarle la madre a un automovilista…

“It’s my life (canta el conductor que masca un chicle) / It’s now or never (recuerda a los pasajeros como mensaje premonitorio) / I ain’t gonna live forever (nos hace saber mientras cruza Puente la Morena ya con el semáforo en rojo) / I  just wanna live while I’m alive (y los pasajeros pensamos lo mismo).

Llegamos al metro Chapultepec, agitados y convulsionados. Nos dice con amabilidad que raya en la lisonja: muchas gracias señores pasajeros, hasta aquí llegamos. Da un frenazo que casi saca por el cristal delantero a una mujer de edad. De todos modos, la mujer a punto de salir disparada le obsequia al chofer una sonrisa.

Dice la Setravi que el 75 por ciento de los pocos más de 30 mil microbuses ya superó su vida útil. Tiene el diagnóstico, pero no el remedio. Ahí seguimos.

It’s my life…

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Mie, Abr 15, 2009

2 Comentarios

Sufre Metrobús, sufre

Mie, Mar 11, 2009

Escrito por: Rubén Alvarez- quien ha escrito 34 notas en Ciudad Laberinto.
Periodista. Reportero fundador de La Jornada y corresponsal en Washington. Ha sido directivo de Notimex, El Universal, El Economista, W Radio, elfoco.com y elsitio.com. Es co autor de La Guerra sin Censura.

Metrobús de la gente

El transporte de la gente

Cuando vimos la forma en cómo las autoridades capitalinas renovaban completamente las estaciones del Metrobús, muchos nos preguntamos por las razones por las que apenas tres años despúes de inaugurado este sistema de transporte, los responsbales del mismo decidieran que era tiempo de cambiar las paradas.

Antigua estación metálica

Antigua estación metálica

A decir verdad, las viejas estructuras metálicas no eran hermosas, pero cumplían con los requerimientos de seguridad indispensable para los usuarios. Además, se veía con mucha más claridad el nombre de la estación a la que uno arribaba. Ahora hay que buscar con dificultad los pequeños letreros que anuncian a qué estación llegó uno.

¡Viva la publicidad!

¡Viva la publicidad!

Pues bien: los nuevos paradores de cristal están hermosos pero sirven para… ¡la publicidad! En efecto. Los enormes espacios de cristal en los que el Gobierno del Distrito Federal puso por meses avisos sobre el funcionamiento del Metrobús y que bien podrían ser utilizados para campañas cívicas no necesariamente vinculadas al Metrobús (recoger la basura, cuidar el agua o proteger los parques, por ejemplo), serán entregados a empresas publicitarias. Tal vez las mismas que vieron mermados sus ingresos por la tremenda desición del GDF de quitar (poquitos) anuncios espectaculares en el segundo piso del Periférico.

Ya entrados en gastos: crece el número de accidentes en el Metrobús. ¿Provocados por los malos conductores o por los malos automovilistas? Me parece que son resultado de una muy pobre educación vial. En el Distrito Federal, los automovilistas se sienten estúpidamente dueños del espacio por el que transitan y, por tanto, otros automovilistas, los peatones, los ciclistas y, naturalmente, los conductores de Metrobús, deben quitarse de inmediato, porque, además, tienen demasiada prisa.

Pero son muchos más los que ya entendieron la función del carril exclusivo para el Metrobús, y que saben que no deben dar vuelta a la izquierda ni estrobar el paso del transporte público ni utilizar el carril que algunos idiotas muy listos emplean para revasar a los buenos ciudadanos idiotas que esperan su turno para avanzar.

En ciudadanos en red se hace una valoración respecto de la planeación del sistema:

“…Varios accidentes se han presentado al oriente de la ciudad [Línea 2] y sin que medie mucha distancia entre ellos. En efecto algunos de los puntos críticos son: Río Frío y Oriente 253, delegación Iztacalco (3 percances); entre las estaciones Leyes de Reforma y Río Frío; en el cruce de Eje 4 Sur y Oriente 255, colonia Leyes de Reforma, delegación Iztapalapa; en el cruce de Eje 4 Sur y Circuito Interior Río Churubusco, colonia Granjas México y en calles de la colonia Ejército Constitucionalista, en la delegación Iztapalapa…

Carril SOLO para Metrobús

Carril SOLO para Metrobús

“El problema es que la vialidad hacia estas zonas se va estrechando [subrayado de CL], dado que este eje como varios más en la ciudad no es lineal. Un conocimiento previo de por dónde circularían las unidades de la dimensión del metrobús hubiera prevenido ciertos accidentes. Por lo que si se trata de un problema de planeación”.

Puede ser. Toca a las autoridades de la ciudad revisar los trasos de la línea 2, pero, sobre todo, inciar en sus propios espacios publicitarios externos, los que dan a las avenidas, una campaña de educación a los automovilistas. Nada más falta que alguien pida la cancelación del sistema ¡ja!

Adriana Lobo, directora del Centro de Transporte Sustentable dijo a Milenio que el Metrobús requiere de una mayor cultura en favor del peatón:

“Los mexicanos no dejarán de utilizar su auto mientras el transporte público no sea más seguro, más rápido y eficiente que el particular”, dijo Lobo.

¡En Washington!

¡En Washington!

En fin, que estamos lejos, muy lejos todavía de un Metrobús como el de Washington DC, que permite llevar en la parte delantera las biciletas. Pero sobre este tema ya volveremos.

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Mie, Mar 11, 2009

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El derecho (de ellas) a decidir

Mar, Mar 3, 2009

Escrito por: Rubén Alvarez- quien ha escrito 34 notas en Ciudad Laberinto.
Periodista. Reportero fundador de La Jornada y corresponsal en Washington. Ha sido directivo de Notimex, El Universal, El Economista, W Radio, elfoco.com y elsitio.com. Es co autor de La Guerra sin Censura.

Mujeres

Mujeres

Bastante tarde (¡seis meses después!) la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió dar el aval definitivo al acuerdo de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, por el cual se despenbalizaba el aborto si este ocurre antes de las semana número doce. Hay que celebrar, sin embargo, que lo hizo.

El Universal ha publicado que la SCJN envió la notificación a la propia ALDF, a la Procuraduría General de la República y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Lo interesante es que los ministros de la Corte resolvieron que son los congresos locales los que tienen la autoridad para legislar en esta materia y que, por tanto, no entran en contradicción con los preceptos constitucionales.

ministro-j-r-cossio

Ministro Cossío

El ministro José Ramón Cossío, quien elaboró la sentencia apoyada por la mayoría de los integrantes de la Corte, consideró que lo aprobado por los legisladores capitalinos en mayo de 2006 es de incumbencia de un congreso local; que el derecho a la vida no está expresamente reconocido ni protegido por la Constitución y que son los legisladores, no la Suprema Corte, los que tienen facultades para decidir qué conductas deben o no penalizarse. Ni siquiera los tratados internacionales en la materia son aplicables, según estimó la SCJN.

Lo curioso de este caso, es que no fueron grupos religiosos ni algún partido político conservador quienes interpusieron la controversia constitucional. Fueron ¡el ombudsman! nacional, José Luis Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y reconocido miembro del Opus Dei que ha sido criticado por omisiones y falta de seguimiento de casos por Human Rights Watch , y Eduardo Medina Mora, titular de la Procuraduría General de la República  y accionista de Televisa y Ocesa. ¿A cuento de qué estos santos varones decidieron oponerse a la interrupción del embarazo antes de la semana 12?

Derecho a decidir

Derecho a decidir

En el fondo lo que a la Suprema Corte le pareció adecuado fue garantizar el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, su salud física y su propia vida.

Nadie quiere ni defiende los abortos. De veras. Ni siquiera las mujeres que han sido víctimas de ataques o violaciones o aquellas que por motivos económicos o temor a represalias se ven obligadas a recurrir a esta práctica. Pero todas (ellas, las mujeres) son las únicas que deben tener el derecho a decidir.

A ver si Soberanes y Medina Mora ya entendieron. Lo dicho por la Suprema Corte de Justicia de la Nación es la última palabra.

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Mar, Mar 3, 2009

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Quiero tirar un papelito

Jue, Feb 19, 2009

Escrito por: Rubén Alvarez- quien ha escrito 34 notas en Ciudad Laberinto.
Periodista. Reportero fundador de La Jornada y corresponsal en Washington. Ha sido directivo de Notimex, El Universal, El Economista, W Radio, elfoco.com y elsitio.com. Es co autor de La Guerra sin Censura.

metro-insurgentes-2Termino de comer en un magnífico restaurante japonés de Hamburgo y Tokio en la Zona Rosa del Distrito Federal y salgo corriendo al metro Insurgentes porque debo ir al Zócalo a encontrarme en un Starbucks con Nabor Garrido.

Me compro un chocolate como postre y corro más rápido aún. Lo devoro y de un vistazo, en la enorme plaza del Metro, busco desesperado un bote de basura para depositar el papelito. -¡Mecachis!-, me digo, no hay un triste bote de basura en esta plazota.

metro-insurgentes-1

Avanzo a una de las orillas de círculo de la plaza (es sabido que en las orillas de las plazas hay botes de basura en todo el mundo ¿verdad?) y no encuentro uno sólo. Tiene que ser una mala broma, me digo.

A una cuadra, en un enorme y horripilante edificio está la Secretaría de Seguridad Pública. No es posible que nuestros tenaces vigilantes capitalinos trabajen cerca de un lugar de miles de metros cuadrados que no tiene ¡¡un solo depósito de basura!! No me lo creo.

Sigo avanzando, me dirijo a la boca del dragón subterráneo. Nada, ni un mísero bote… Antes en el Metro había unos receptáculos ridículos que servían de basurero. Ahora ni eso. ¡¡Auxilio!! ¿Dónde quiere el gobierno del Distrito Federal que la gente tire su basura?

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Jue, Feb 19, 2009

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Graffiti: un debate

Mie, Feb 11, 2009

Escrito por: Rubén Alvarez- quien ha escrito 34 notas en Ciudad Laberinto.
Periodista. Reportero fundador de La Jornada y corresponsal en Washington. Ha sido directivo de Notimex, El Universal, El Economista, W Radio, elfoco.com y elsitio.com. Es co autor de La Guerra sin Censura.

graffiti-casa

Hace algunos meses, el secretario de Hacienda de México, Agustín Carstens, propuso que se impusiera un impuesto especial a las pinturas ¡en aerosol! De ese modo, argumentaba, esas pinturas aumentarían de precio y así se dificultaría la acción de los jóvenes que las utilizan para pintar las paredes de casas… que no son suyas.

El debate es viejo, pero la sustancia sigue siendo la misma. ¿A cuento de qué salen ciertos grupos de jóvenes a pintar las paredes que no les pertenecen? Los defensores de estas acciones (intervenciones, les llaman) dicen que es una forma de expresión libre que permite de ese modo (el graffiti) la salida de emociones que de otra forma estarían mal encausadas (¿violencia?, ¿crimen?).

graffiti-antropologia1Mis narices No estoy de acuerdo. Me parece que es absolutamente autoritario que un ciudadano común llegue a la pared (privada) de cualquier otro ciudadano y se la pinte para expresar su arte o su inconformidad.

Salgo de mi casa y ¿qué veo? que en mi propia pared alguien se le ocurrió dibujar un gato bastante simpático con firma del autor: Fire. Muy bien, digo yo, pero ¿por qué en mi pared? Uno podría suponer que este dudoso artista tiene llena  su casa de graffiti y que, al haberse terminado sus propias paredes (y logrado un más que merecido jalón de orejas de su madre, su padre o hermano mayor), y por tener aún una pulsión irrefrenable por seguir pintando, decide salir a la calle a expresar al mundo entero su mensaje: generalmente signos confusos, mensajes en clave que sólo su pandilla entiende y, en muy contadas excepciones, algún buen dibujo.

El domingo pasado, el escritor español Javier Marías, en su columna de El País titulada La idiotez de no saber por qué, hablaba del arte contemporáneo y de lo poco que le interesa. Argumentaba que mientras estén en un museo esas piezas, todo va bien. El problema comienza cuando las autoridades deciden sacarlas a las calles (las esculturas de gordos de Fernando Botero o el famoso Cow Parade) o, lo peor, las acciones de los graffiteros.

Escribió Marías: “Por supuesto, no me molesta en modo alguno la exhibición de “arte contemporáneo” en dichas salas. Allá los dueños de cada museo, y nadie me obliga a entrar en ellos. Sí me molestan, en cambio, y mucho, las supuestas obras artísticas que se me fuerza a contemplar: las que instalan las autoridades en las calles y las que pintan los grafiteros en un muro, una fachada, un vagón de metro o donde quiera que se les ocurra. Hoy existe una infinita comprensión hacia estos “artistas espontáneos”, cuando no se los alienta directamente desde la prensa y las instituciones, que temen no parecer lo bastante “democráticas”. Yo no lo entiendo, ya que los grafiteros no sólo están imponiendo su imaginería particular a los demás, en un espacio común del que no se puede escapar, sino que también están tachando la limpieza o desnudez de un edificio, su mera neutralidad”.

graffiti1Un caso similar es el de quienes deciden “intervenir” las señalizaciones urbanas: los nombres de las calles, los letreros que indican qué ruta seguir, el aviso de silencio porque se pasa frente a un hospital, etcétera.

Volvemos a lo mismo: la discusión sobre el uso que hacemos de los espacios públicos. En México es simple: si es de todos, entonces es mío y lo uso. En otros países es completamente al revés: si es de todos, entonces no lo uso… ni lo “intervengo”, ni lo pintarrajeo, ni lo vandalizo.

Pero ya verán ustedes a los cientos de defensores de estas acciones que se hacen con la idiotez de no saber por qué, como diría Javier Marías.

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Mie, Feb 11, 2009

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