
Cuando un grupo de ciudadanos gana una causa, por pequeña que parezca, en realidad triunfa toda la sociedad.
Los vecinos del Parque Hundido -de diversas colonias, desde Insurgentes Extremadura y De Valle hasta Nochebuena y San Juan-, le dieron un varapalo al delegado de la Benito Juárez, Germán de la Garza, quien en su desdén prefirió no dar la cara y dejar que las denuncias ciudadanas siguieran, con la certeza de que nada lograrían.

De la Garza
Se equivocó. Lo que fue una suspensión de obra en la calle de Millet No. 72 -un edificio de varios pisos construido sobre los escombros de una casa catalogada por el INBA que derruyeron sin tener autorización-, se convirtió ya en una suspensión definitiva con dos opciones: compra a los actuales dueños (que echaron los cimientos y el hormigón de lo que sería su edificio) o, de plano, expropiación.

Nico y Natalia en la batalla
Leticia Bonifaz, titular de la consejería Jurídica del gobierno capitalino, anunció que Marcelo Ebrard pararía la obra definitivamente y que sólo falta evaluar si se compra o se expropia el predio. En Millet 72, dijo Bonizaz, no se construirá ni un centímetro más”, porque así lo decidió Ebrard. Los vecinos entregaron a la funcionaria, en el Zócalo de la ciudad, más de 2 mil firmas y 80 pinturas realizadas por pequeñitos en defensa del parque. Bonifaz dijo que ya se puso en contacto con los propietarios actuales, quienes ya le expusieron el monto de lo que han gastado. Tampoco han dado la cara a los vecinos.
¿Qué tuvo que ocurrir? Que un grupo de decidios y valientes vecinos se unieran para demandar, primero, el cierre de la obra y después la cancelación definitiva y la devolución al parque (y a los ciudadanos que lo utilizan para recreación, deporte o contemplación) del predio.

Héctor Rojas y Leticia Bonifaz
Uno de esos ciudadanos, Héctor Rojas, que lleva el blog Salvemos al Parque Hundido, ha denunciado amenzas recibidas por la eficiente labor y liderazgo que ha emprendido. Es natural que así sea: intereses millonarios (que pudieron haber salpicado al propio delegado, si observamos su comportamiento), están en juego.
Los intereses inmobiliarios en la ciudad de México, me decía un ex funcionario de Seguridad Pública, se han convertido en uno de los poderes fácticos más agresivos y peligrosos de la metrópoli, al lado de los ambulantes, los empleados de limpia (una mafia de más de 20 mil personas y familiares), los franeleros y el crimen organizado.

Vecinos
Durante más de un año, los vecinos organizados en torno al Parque Hundido lograron lo que muchos ciudadanos quieren hacer pero no se deciden: echar atrás una determinación del delegado que afectaba la convivencia y dañanaba seriamente el entorno ecológico de uno de los pocos espacios verdes con que cuenta la delegación.
Felicidades a Héctor y a los cientos de vecinos que unieron sus fuerzas. Se puede, de veras…























Mar, Sep 15, 2009