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Periodista. Reportero fundador de La Jornada y corresponsal en Washington. Ha sido directivo de Notimex, El Universal, El Economista, W Radio, elfoco.com y elsitio.com. Es co autor de La Guerra sin Censura.

Servicio "super profesional"
Marcelo Ebrard y su gente les tienen pavor. Son una mafia, integrada por los trabajadores de limpia del Distrito Federal y sus familiares, y la ciudad de México es su víctima.
Desde hace muchos años se habla de que esta ciudad debe contar con un sistema eficiente de recolección y tratamiento de los desechos sólidos y orgánicos que producen sus habitantes (1.2 kilogramos diarios por persona, en promedio).
Me pregunto por qué no hemos podido contar con un sistema moderno de recolección, eficiente y puntual que evite el amontonamiento de bolsas de basura que ciudadanos irresponsables tiran en la calle. Prefieren crear focos de infección y generación de fauna nociva, antes que levantarse temprano a perseguir al camión de la basura.
La cultura cívica de no arrojar desperdicios a la calle es bajísima y no pocos amigos míos, con licenciaturas y posgrados, son los primeros en echar las colillas y las cajetillas vacías por la ventanilla de su automóvil.
TEMOR AL SINDICATO

Esquina de Fragonard e Ireneo Paz
En ciudades como Nueva York, París o Tokio, existen sistemas mixtos de recolección y separación de residuos: una parte la pone la municipalidad y otra las empresas particulares. Se puede hacer lo mismo en México. Es cosa de que el gobierno de la ciudad y los de los municipios del Estado de México colindantes, tomen la decisión de hacerlo.
Pero no ha ocurrido por dos cosas: clientelas políticas y un supuesto temor a generar un conflicto social que escale a niveles de violencia en la ciudad. En el GDF trabajan unos 4 mil trabajadores de limpia, insuficientes para el tamaño de ciudad. Como el gobierno no puede pagar más trabajadores, entonces permite que los integrantes del sindicato de limpia inviten a sus familiares a trabajar, sin sueldo, para ayudar en la tarea de recolectar los desechos.
Si en cada camión hay al menos cuatro o cinco “ayudantes”, entonces tendremos un ejército de 20 mil personas, la mayoría de las cuales sólo recibe ingresos por la reventa de materiales de desperdicio. En esta contabilidad no entran los barrenderos que, supuestamente, se encargan de mantener avenidas y calles limpias.
Cualquiera diría que el producto de la reventa de desechos sólidos es una retribución justa por un trabajo no remunerado. Sólo que los miembros del sindicato ponen reglas estrictas para la recolección de basura y son capaces de castigar a personas o colonias enteras que no cumplen con sus condiciones, como la de darles una propina diaria por recoger la basura de la casa.
PROFESIONALIZACION

Vean el equipo de este japonés
La Dirección General de Servicios Urbanos del DF reporta que al Bordo Poniente (desbordado por las recientes lluvias) van directamente 7 mil 496 toneladas de residuos generados sólo en el DF y 886 provenientes de Texcoco, Ecatepec y Chiconcuac, lo que hacen un total de 8 mil 382 toneladas.
Visto desde la perspectiva de los beneficios, el negocio es millonario. Separar vidrio, papel, cartón y aluminio para revenderlos a las mismas empresas que los utilizaron originalmente y que ahora reciclarán una parte, es, sin duda, un gran negocio.
Y lo sería en beneficio de miles de trabajadores y de la ciudad misma, si estas autoridades que se ostentan de izquierda fueran capaces de enfrentar al sindicato y decirle que, a partir de ahora y antes de que la ciudad se ahogue en basura, esto es lo que se hará: profesionalizar el servicio, premiar a las colonias cuyos habitantes separen sus desechos, humanizar la recolección y reciclar, en procesos industriales que generen empleo, los residuos inorgánicos.
Si ya lo hacen Tokio, Nueva York, San Francisco, Vancouver y París, ¿por qué no México, Distrito Federal?
Jue, Oct 1, 2009