
Forcejeo. Esteban intenta desarmar al atacante
Una cosa es caer abatido a balazos en el cumplimiento del deber y otra es perder la vida buscando defender la vida de los demás.
Esto último es precisamente lo que hizo Esteban Cervantes Barrera, cuando intentó desarmar a Luis Felipe Hernández Castillo, quien le dio tres disparos -el último en la cabeza-, el viernes pasado en la estación Balderas del metro de la ciudad de México. Claro, la muerte de Víctor Manuel Miranda Martínez, el policía bancario que intentó detener al atacante, no es menos lamentable que la de Esteban. Pero Víctor Manuel sabía que eso puede ocurrir cuando se ingresa a una corporación policíaca.

Metro Balderas
¿Qué tiene que ocurrir para que un ciudadano de a pie, como usted o yo, resuelva arriesgar su vida para defender a los demás? Porque Esteban Cervantes bien pudo hacerse de lado o echarse para atrás, esconderse debajo de un asiento del vagón o salir huyendo en sentido contrario al lugar donde ocurría la balacera.
Pero no lo hizo. En medio de esta locura que comienza a asemejarnos con los desquiciados que en Estados Unidos o Europa salen a la calle con la intención de matar a unos cuantos y luego cobardemente pegarse un tiro, Esteban decidió que tenía que actuar e intentar desarmar a Luis Felipe. Esteban es un héroe que, además, se oponía a cualquier injusticia. Padre de cinco hijos y abuelo de dos, a quienes también mantenía.
En decenas de blogs y foros de opinión se exige que se trate a Cervantes Barrera como un héroe y la propia familia pide un trato similar al del policía que falleció. Marcelo Ebrard anunció ya que a la familia de Esteban, como a la de Víctor Manuel, le darán un millón de pesos y becas a los hijos. Apenas.

Fuera del Metro Balderas
Solo pensemos qué hubiéramos hecho nosotros en una circunstancia similar. Porque tener miedo no es ser cobarde. Y es válido intentar guarecernos de un posible ataque o cuando nuestras vidas corren peligro. Tener los tamaños para enfrentar el peligro aún a costa de la vida, es cosa de carácter. Esteban Cervantes Barrera lo tenía.
Tras los hechos, las autoridades anunciaron un vasto programa de vigilancia, con policías armados. Pero el asunto es que a los pocos días los retirarán, ya verán. En primer lugar, porque la policía capitalina no cuenta con el número de elementos suficientes para la vigilancia y, en segundo, porque además de revisar mochilas, los responsables de la operación del sistema de transporte deberían cuidar también que esté limpio, no se permita a los ambulantes operar (mucho menos a los que llevan bocinas a todo volumen para promover sus discos pirata) y cuidar que la gente respete los señalamientos de uso del Metro.
Esteban Cervantes Barrera es un héroe nuestro. Honrémoslo por lo que hizo en vida. Y recordemos su muerte: el viernes todos morimos un poco con él.








Septiembre 27th, 2009 at 23:47
Estamos viviendo momentos críticos en nuestra sociedad. Tan graves que han calentado la olla a punto de explotar en un movimiento social fuerte. Los primeros en hacerlo son los más vulnerables o los que ya tienen un problema psicológico o mental. Hemos visto dos casos muy claros de esta tendencia: el avión secuestrado y ahora este multihomicida en Balderas.
Que sigue? Enderezar el camino. Parecería que estamos en la orilla de un abismo que tiene al fondo un caos colectivo causado por las terribles carencias en las cosas mas elementales: alegría, salud, agua y comida.
Aplaudo que personas como tu le dediquen un espacio a este señor que como bien señalas arriesgó su vida en un acto heroico por defender la vida de extraños. Es horrible pensar que en este mundo quedan pocos “de los buenos”, pero peor todavía es saber que uno de ellos pierde la vida a manos de un loco… rodeado de el temor (o indiferencia) de cientos que no hicieron nada por ayudarle.
Hagamos algo por enderezar el camino.
Septiembre 29th, 2009 at 10:50
Tienes razón, Héctor. Pero no hay que dejar morir la esperanza. Se puede trabajar por un mundo mejor. Poco a poco, hasta que las autoridades entiendan. Un abrazo.