
“Soy fundador del PRD y no me voy del PRD, sólo que la mafia decida expulsarme (…) Lo mejor (del PRD) son sus militantes, no los he mandado al carajo (a los actuales dirigentes perredistas) por el valor que tienen las bases militantes del PRD, no voy a renunciar…”
Así, con esas palabras, Andrés Manuel López Obrador mandó al diablo a una de las instituciones que él ayudó a fundar: el PRD. De pasó dió la puntilla para que ese partido comience a desmantelarse si acaso no acepta el ultimátum que López Obrador ha puesto… y si Marcelo Ebrard lo acepta.

Ebrard
La clave está en Iztapalapa, el bastión poerredista por antonomasia en la capital y, probablemente, en el país entero. Esa delegación es cantera de votos para el PRD y sin ellos hubiera sido muy difícil el triunfo de López Obrador en 2000 y el de Marcelo Ebrard en 2006.

Clara Brugada
Pero no nada más. Es la demarcación capitalina que más presupuesto tiene en el DF. Tiene más comercios establecidos e industrias que ninguna otra y demográficamente es una potencia: una quinta parte de los habitantes del Distrito Federal vive ahí.
El actual conflicto por la candidatura a la jefatura delegacional, deja en claro la importancia vital de la demarcación para un partido que está al borde de la quiebra y que, posiblemente, el 5 de julio cuente con la votación más disminuida que haya tenido en su historia.
Clara Brugada, la candidata oficialmente registrada, logró convocar el apoyo de López Obrador, Alejandro Encinas, Dolores Padierna (esposa del muy activo René Bejarano) y Marcelo Ebrard. Pero la elección interna fue echada abajo por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife), que adujo diversas irregularidades y adoptó una resolución apresurada y matemáticamente calculada para que se diera el triunfo a Silvia Oliva (ex esposa del poderoso René Arce, a su vez ex delegado en Iztapalapa, y muy cercana a Nueva Izquierda de Jesús Ortega, acutal dirigente nacional del PRD), pero no para que se anulara la elección interna y se tuviera que reponer el proceso entero.

Silvia Oliva
Lo cómico de todo esto es el papelón de López Obrador en la explanada de la delegación Iztapalapa, donde anunció que Brugada renunciaba “por dignidad” a la candidatura, pidió el voto para un “pelele” del PT (cuyo nombre no importa siquiera anotar) y dió instrucciones a Ebrard para que, una vez que el candidato del PT gane la elección, renuncie y el actual gobernante capitalino designe, ahora sí, a Brugada como interina en Iztapalapa.
Créanme: el principio del fin del PRD.








Junio 19th, 2009 at 15:11
De acuerdo
Junio 20th, 2009 at 21:18
¿Qué está pasando? En sus patéticos anuncios, los del “verde” se “burlan” del gobierno pues lo “obligaron” a “pagar” “vales”… “jaja, nos lo tuvieron que pagar, jaja”
¿De quién se burla L.O. cuándo sonríe validando la elección de “Juanito”? ¿Del Trife?, ¿de Ebrard?, ¿de la Mafia?, ¿de la Asamblea del DF?, ¿A quién le está queriendo decir “te chingué”?