Microbus: It´s my life

Mie, Abr 15, 2009

Ciudad de México, Transporte

Agaaaaarrensen

A todo vapor

Salgo del taller mecánico donde dejé el Pointer (¡maldito! no sirve la caja de velocidades y además se lo llevó la grúa en esta Semana Santa, lo que es otra historia que ya les contaré), cruzo ese pedazo de Bagdad que es Patriotismo y me subo a un microbús. Entonces empieza la fiesta.

De veras que las autoridades de la Secretaría de Transportes y Vialidad no se suben a estos vehículos o de plano es muy importante el caudal de votos que estos conductores y sus familias les significan, como para que les importe un pepino las condiciones en que circulan.

Los asientos son una tabla apenas revestida con una franela negra con la que seguramente limpian las bujías. Los neumáticos, lisos. Los tubos para sujetarse, inexistentes. ¿Limpieza interior?, sin bromas, por favor…

I just wanna live while I´m alive

I just wanna live while I´m alive

Y lo mejor: el chofer. Camiseta negra, pantalones azules de rayón, lentes oscuros que le cubren media cara, peinado a rape y con brillantina, que no deja de moverse al ritmo de Bon Jovi que a todo volumen grita:

“It´s my life / it’s now or never / I ain’t gonna live for ever / I just wanna live while I’m alive…”

Serpenteando por los tres carriles que nos dejó Marcelo Ebrard en Patriotismo, el conductor opera el tablero de controles como si tuviera diez manos: para mover el botoncito que acciona el “tuit - tuit” con el que obligadamente se le debe dar paso, para accionar las luces que indican a los posibles pasajeros que hay lugar adentro (unos encima de otros), para abrir la puerta delantera, para abrir la puerta trasera, para encender la iluminación (muy deficiente) en el interior, para accionar el volumen del radio que va para arriba y luego para abajo según Bon Jovi lo indique, para recibir los 3 pesos y 50 centavos de la tarifa, para juguetear con monedas de 50 centavos entre semáforo y semáforo, para detener a un pasajaro que quierde descender por la puerta delantera -”hágame favor de bajar por atrás, joven, no me vayan a multar”, le dice-, para mentarle la madre a un automovilista…

“It’s my life (canta el conductor que masca un chicle) / It’s now or never (recuerda a los pasajeros como mensaje premonitorio) / I ain’t gonna live forever (nos hace saber mientras cruza Puente la Morena ya con el semáforo en rojo) / I  just wanna live while I’m alive (y los pasajeros pensamos lo mismo).

Llegamos al metro Chapultepec, agitados y convulsionados. Nos dice con amabilidad que raya en la lisonja: muchas gracias señores pasajeros, hasta aquí llegamos. Da un frenazo que casi saca por el cristal delantero a una mujer de edad. De todos modos, la mujer a punto de salir disparada le obsequia al chofer una sonrisa.

Dice la Setravi que el 75 por ciento de los pocos más de 30 mil microbuses ya superó su vida útil. Tiene el diagnóstico, pero no el remedio. Ahí seguimos.

It’s my life…

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Escrito por:

Rubén Alvarez - quien ha escrito 33 notas en Ciudad Laberinto.

Periodista. Reportero fundador de La Jornada y corresponsal en Washington. Ha sido directivo de Notimex, El Universal, El Economista, W Radio, elfoco.com y elsitio.com. Es co autor de La Guerra sin Censura.

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2 Responses to “Microbus: It´s my life”

  1. pilar Says:

    Me encantó tu texto Rubén. Es la vida diaria de muchos de nosotros.
    Felicidades por el blog

  2. Catalina Ruiz Says:

    hoola

    Más que la canción de Bon Jovi, hubiera traido la cancion de welcome to the jungle, aunque con los requintos de Slash no hubieras llegado a tu destino Rubén,

    Buena reflexion Rubén, Felicidades

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